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Yasser Tejeda, el músico dominicano que en New York tocó en trenes, bares y restaurantes hasta lograr su sueño

Kharla P. Ceballos

«No es que aquí uno llega a estos lugares y ya uno se lo está comiendo de una vez, hay que guayar la yuca», afirma el artista que recién publicó el álbum «La Madrugá»

Cuando tenía 22 años, el músico dominicano Yasser Tejeda se fue a vivir a Nueva York, donde pasó momentos muy difíciles y la incertidumbre era un sentimiento constante.

“Cuando me mudé a Nueva York, al principio, yo tocaba en el tren con un saxofonista. Nosotros íbamos toda la tarde a tocar en el tren… O sea, no es que aquí uno llega a estos lugares y ya uno se lo está comiendo de una vez, hay que guayar la yuca», sostuvo.

Él empezó, relató, a tocar en bares y restaurantes «que me quedaban, por ejemplo, a dos horas de mi casa… Incluso, en Estados Unidos yo no hablaba inglés al 100%”.

Más allá de las dificultades, el optimismo y la actitud positiva son las mejores cualidades del artista, el cual destaca lo siguiente: “También le agradezco a mi madre. Ella fue como la impulsora de este pensar, de saber que todo lo que tú quieras hacer y todo lo que tú te plantees en tu mente tú lo puedes hacer. Nadie te puede decir que tú no lo puedas hacer”.

Preservar las riquezas culturales de la música en República Dominicana, experimentar con mezclas, fusiones y arreglos más alternativos en sus ritmos, es lo que hace de este cantante, guitarrista y apasionado investigador de la música folklórica, uno de los artistas más interesantes en el panorama musical dominicano actual.

Originario de Santo Domingo, Yasser Tejeda ha dedicado gran parte de su vida al estudio de la diversidad musical que existe dentro de los campos, pueblos y ciudades del país.

Asimismo, la conexión que hay entre las culturas de distintos países, e incluso continentes a través de la música.

En una entrevista ofrecida a Listín Diario, Yasser compartió detalles sobre su vida, proyectos, experiencias y procesos dentro de la industria de la música dominicana.

El pasado 11 de marzo, Yasser se presentó en Isle of Light, festival musical realizado cada año en Santo Domingo, y expresó su emoción al volver al país a tocar su música, ya que actualmente reside en Estados Unidos.

“Ese marzo cuando fui a República Dominicana, ese calorcito me recibió increíblemente. La tarima y la producción de Isle of Light fue buenísima… Cuando nosotros tocamos, fue justamente en el atardecer, y tener ese sol bajando y tener el mar a mi alrededor fue increíble… También tuve la dicha de que casi toda mi familia fue a verme… Yo tenía lentes y hasta se me aguaron los ojos de la emoción”, recordó.

El artista recordó cómo fue su primer acercamiento a la música y cómo fue su proceso para dedicarse por completo a ella.

«El primer contacto con la música yo creo que fue por medio de mi papá, que escuchaba cuando yo estaba creciendo y escucha, todavía, mucha música. Él siempre tenía casetes de música cubana de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, también tenía siempre a Juan Luis Guerra… Igual la música clásica, también le gustaba el rock de los de los 60’s y 70’s», rememoró.

«Yo tocaba en el tren con un saxofonista. Nosotros íbamos toda la tarde a tocar en el tren… O sea, no es que aquí uno llega a estos lugares y ya uno se lo está comiendo de una vez, hay que guayar la yuca» Yasser Tejeda

Su pasión por la guitarra también nace de artistas a los que admiraba desde que era joven. Inspirándose en bandas de rock como Guns and Roses y su guitarrista Slash, Green Days, entre otros, supo que quería dedicarse al arte, por lo que siempre confió en su talento y apostó a su educación musical.

“Le dije a mi mamá que yo estaba interesado en tocar guitarra. Al principio ella creía que estaba relajando, pero yo seguí insistiendo. Después de un tiempito, ella dijo: – bueno, pues vamos a buscar una guitarra-«, expresó.

Luego agregó: «Recuerdo que con un librito yo fui enseñándome a mí mismo. Ya luego, más adelante conseguí un profesor particular».

Con este instructor, aprendió todo lo necesario a través de los años, desde música clásica, dominio de la guitarra y hasta a tocar bossa nova.

A la edad de 15 años, Yasser ya había logrado presentarse en su primer concierto pago. El maestro logró reconocer el talento que emanaba de él desde el inicio, por lo que le recomendó asistir al Conservatorio Nacional de Música (CNM) a complementar sus estudios de manera profesional.

“Ahí ya estuve expuesto a más músicos, a más profesores, a diferentes materias. El Conservatorio, en ese entonces tenía un programa buenísimo. Ahí fui apreciando diferentes tipos de música, aprendiendo más y fue increíble. Esos años y esos semestres no tienen precio.”

A pesar de su dedicación por esta disciplina, a la par con el conservatorio, el artista también cursaba la carrera de administración de empresas en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), ya que también quiso llevar otros estudios.

Después de su primer semestre en CNM, tuvo la oportunidad de impartir tutorías y clases particulares de música a otros estudiantes del recinto. 

Además, continuó haciendo conciertos y presentándose en diversos lugares y eventos, desde restaurantes a festivales; en ese momento, se dio cuenta de que vivir de la música era completamente posible y de que lo estaba logrando.

“Yo me digo: – Oh, ¿pero quién dijo que no se puede vivir de esto? Porque a mí me estaba yendo muy bien… En la parte académica, yo estaba dando clases los fines de semana, cuando estaba yendo al conservatorio. Ya en la parte práctica, yo empiezo a tocar después del primer semestre del Conservatorio. Empecé a tocar más en bares, en locales tocando jazz, tocando música instrumental y también acompañando a otros artistas”, indicó.

Su conexión con la música nunca se redujo a un simple hobby, siempre supo que quería dedicarse a su arte para toda su vida y no se apartó de su meta. 

El intérprete de “El naranjo”, describe la música como parte de sí mismo: “Yo veía la música y la guitarra como parte de una extensión dentro de mí.”

Su primer trabajo profesional fue con el grupo Negros, del que años más tarde surgiría el fenómeno romántico de Wason Brazobán. 

«Estábamos trabajando con Rafael Cholo Brenes, que era el manager, básicamente, de los artistas y de los músicos sobresalientes dominicanos en ese momento… La primera vez que yo viajé a Nueva York fue con ellos a tocar y viajábamos como tres veces al año…. Todo eso pasó antes de tener 18 años y me di cuenta de que la música te puede llevar a muy lejos, a muchos lugares», explicó.

Yasser, con su música ya ha tenido un largo recorrido. Al día de hoy, ya ha tocado en diversos países como Estados Unidos, Argentina, Francia, Alemania, e incluso en la toma de posesión del 2006 de la ex presidente Michelle Bachelet, en Chile.

Recientemente, lanzó su álbum “La Madrugá”, una mezcla de ritmos y fusiones tropicales que nos traen de vuelta a las raíces sonoras del país.

Este proyecto lo inició en el apogeo de la pandemia y dio a conocer sus frutos a mediados de este año. 

Su proceso creativo para esta propuesta fue más allá de la simple escritura, pues se dedicó al estudio de los sonidos folclóricos emblemáticos del país.

Tejeda, además de su destreza en la música, es conocido por dedicarse a la investigación de la misma.

¿De dónde vienen? ¿Cómo han evolucionado? ¿Qué otros ritmos están relacionados? Estudiando así desde los famosos congos de Villa Mella, hasta el “kompa” perteneciente al país vecino, Haití, subiendo al norte, con el jazz de New Orleans, y regresando a la guitarra congolesa y al afrobeat Nigeriano de África, la tierra madre de estos ritmos.

“Ese es el recorrido que yo quise hacer. Este es como un recorrido histórico, que pasó en la misma historia de nosotros, la historia dominicana. Y es lo que digo, el ir a las raíces de cada cultura… ¿Por qué no unir ese ritmo que se llama Congo de Villa Mella con la guitarra y con el Congo de África?… Es como resaltar la conexión que tenemos entre culturas”, dijo.

Yasser Tejeda recalca la importancia del estudio, y es el consejo que quiere dejar plasmado para la juventud actual con el sueño de vivir de la música.

“Lo más importante de todo es prepararse. La preparación es lo primero. Y más importante que todo, es la consistencia. Porque tú puedes ponerte las pilas y decir seis meses de que sí y salir adelante. Entonces lo más importante es eso, la disciplina, la preparación, la perseverancia y la consistencia. Luego de eso, si tú tienes claro lo que quieres, y lo que quieres hacer en las artes en general, pues yo creo que las cosas se van a ir dando poco a poco”, comentó.

Antonio Luciano

Comunicador y Periodista Digital, egresado del Instituto Tecnológico de Las Américas (ITLA).

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